Papaver pinnatifidum - Amapola o Ababol



Para seguir adelante con la familia de las Papaveraceas, de la cual, ya os he mostrado algunos integrantes, os presento hoy una de las plantas más comunes, abundantes y conocidas, pero no por eso menos importante, de las que habitan en nuestro territorio, la Amapola, pero en este caso no la Amapola común, sino un pariente cercano, Papaver pinnatifidum.

Es una planta anual, híspida y que alcanza portes de hasta 50 centímetros. Sus hojas son muy divididas, pinnatisectas como indica su nombre. Los capullos poseen dos sépalos cerrados, que todos hemos visto alguna vez, y que encierran en su interior 4 pétalos de gran tamaño y de color rojo intenso habitualmente, pero en ocasiones también rosado, violáceo o raramente blanco;  presenta también frecuentemente una mancha negra en la base de cada uno de los pétalos, no en el caso de la fotografía como podéis observar.
Podemos diferenciar esta especie de Papaver rhoeas (Amapola común) por el color amarillo de las anteras y por los frutos con forma oblonga, ya que en la amapola común las anteras son de color azulado negruzco y los frutos en forma de cápsula.

Florece entre los meses de marzo y septiembre, y habita en bordes de caminos, cunetas, tierras de cultivo, etc, siendo por tanto una planta típicamente ruderal.

Existen diferente especies de amapolas, algunas bastante similares como P. hybridum o P. dubium y otras que no los son tanto como P. somniferum (Adormidera).

Es una planta que ha tenido y tiene un gran número de aplicaciones y usos, entre ellos la alimentación humana y animal, también se utilizó como planta tintorera y como medicinal entre muchos otros usos. Por si esto fuera poco, disfrutó de un valor simbólico muy elevado en muchas culturas, como la griega o la romana.

Es considerada habitualmente como planta adventicia (mala hierba), lo que está provocando que el uso masivo de herbicidas en los cultivos esté acabando poco a poco con sus poblaciones, siendo notable el descenso en el número de ejemplares año tras año. Sería deseable un mayor control en el uso de estos productos, o mejor aún su eliminación, emprendiendo un cambio en la agricultura tradicional hacia otras menos nocivas con el medio y con el ser humano. 

La fotografía fue realizada a finales del mes de mayo junto a las orillas del Río Pirón, donde formaba un bonito mosaico junto con otras flores y hierbas.


Clase - Magnoliopsida; Orden - Ranunculales; Familia - Papaveraceae;
Género - Papaver; Especie - Papaver rhoeas

70mm; f13; 1/60; 200 ISO; Flash

8 comentarios :

  1. Una foto preciosa y lo que anima verla ahora, en pleno invierno, con las ganas que vamos teniendo de que llegue la primavera.
    Las amapolas son, dentro de las malas hierbas, la que más gustan!
    Un beso, Raúl.

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    1. Si, anima bastante, pero ya queda menos para volver a verlas por el campo!!
      No son malas hierbas Montse, todas son buenas!! jeje
      Un abrazo

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  2. Excelente fotografía. Siempre me ha atraído esta planta y sus tonalidades.
    Como siempre un pots muy interesante y didáctico. Saludos.
    Ramón

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    1. Gracias Compañero!!
      Los colores de esta planta, sencillamente brutales!!

      Saludos

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  3. Muy bonita imagen de esta amapola!!!.. Que bellas son y que efímera su belleza.. Enhorabuena..

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    1. Cierto Ana, para nosotros dura poco su belleza, pero en esta vida todo es relativo...

      Gracias!!

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  4. Muy bonita, tiene mucho foco, Raúl, y eso que se mueven muchísimo, por poco aire que haya.

    Un abrazo

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  5. Gracias Elvira,
    Tienes razón, cuesta hacerles fotos, sobre todo en días de viento. Esta tiene truco, está hecha con flash para atenuar sombras y asegurar la toma.

    Abrazos

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